Diario La Realidad Saharaui/DLRS صحفة الواقع الصحراوي
ENTREVISTAS
“Defendemos, apostamos y nos hemos sacrificado por la independencia”. Abdulah El Arabi
15 junio, 2022 por Tercer Mundo
El auge de la lucha saharaui en una entrevista de La Tinta con el representante del Frente Polisario para España
De actualidad explicación sobre la novedad y la tensión del conflicto sobre
el Sahara Occidental que ha causado el presidente socialista que dirige el
gobierno de la coalición de izquierda en turno de poder en España. Interesantes
aclaraciones y explicaciones que vierte Abdulah El Arabi para el lector español
y latinoamericano.
La tinta habló con Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en
España, que se refirió a la actual guerra de liberación que encabeza el pueblo
saharaui y las crecientes tensiones entre Marruecos, Argelia y España.
Por Leandro Albani, desde España, para La tinta
Desde noviembre de 2020, la lucha independentista del pueblo saharaui se
recrudeció. Ese mes, la monarquía de Marruecos rompió el alto el fuego acordado
con el Frente Polisario (FP) y que contaba con el aval de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU). El Polisario, representante legítimo del pueblo
saharaui según las principales instancias internacionales, lanzó nuevas
incursiones militares luego de que Rabat violara la soberanía de la República
Árabe Democrática Saharaui (RADS) en El Guerguerat, un pequeño paso fronterizo
con Mauritania.
Al poco tiempo, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump,
reconoció el “plan de autonomía” de Marruecos para el territorio ocupado del
Sahara Occidental. De esta manera, el gobierno estadounidense echaba por la
borda el plan aprobado por la ONU en 1991 para que los y las saharauis
decidieran, en un referéndum libre y democrático, la creación de un Estado
saharaui independiente. La postura de Trump tuvo como retribución que el Reino
de Marruecos restableciera relaciones diplomáticas con Israel.
Como si fuera poco, en marzo de este año, el gobierno español del
presidente Pedro Sánchez rompió, de la noche a la mañana, con la política
histórica de su país con respecto al Sahara Occidental. Hasta el día de hoy,
España es la potencia administradora del territorio, ya que fue su colonia
hasta 1975, año en que se retiró intempestivamente y permitió a Marruecos
ocupar la mayoría del suelo que les pertenecía históricamente a los hombres y a
las mujeres saharauis.
Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en España, habló sobre
estos temas con La tinta. Además, se refirió al saqueo económico del que es
víctima el pueblo saharaui y de las relaciones históricas de los hombres y las
mujeres del Sahara Occidental con América Latina.
—¿Qué opina sobre la postura del gobierno español con respecto a la
supuesta autonomía propuesta por Marruecos para el territorio del Sahara
Occidental?
—Entra en el marco de la política de presión que Marruecos venía
ejerciendo sobre este gobierno desde finales de 2020. La intención es que
algunos países europeos, fundamentalmente España, siguieran los pasos de la
declaración que hizo Donald Trump reconociendo la soberanía de Marruecos sobre
el Sahara Occidental. Marruecos lo intentó, por primera vez, con lo que mejor
se le da: la presión migratoria hacia las Islas Canarias, intentando
condicionar ese cambio político que tuvo el gobierno español. En ese primer
período, aguantó a través de la entonces ministra de Relaciones Exteriores
(Arancha González Laya). En la Unión Europea (UE), la postura de Marruecos
también ha tenido mucha resistencia por parte de Alemania. Aprovechando la
presencia de nuestro presidente, Brahim Gali, en España para tratarse por el
COVID-19, Marruecos elevó esa presión y llegó al punto de intentar utilizar la
inmigración, las vidas humanas -entre ellas, a menores de edad marroquíes a
través de Ceuta-, que fue condenado por el Parlamento Europeo.
Entendemos que ese giro que se produjo en marzo de este año es
consecuencia de esa presión. Y España ha cedido a ese chantaje. Ha ido en
contra de una política de consenso que siempre ha existido en estos últimos 46
años, que está centrada en que los esfuerzos de la solución del conflicto del
Sahara Occidental sean en las Naciones Unidas y respetando sus resoluciones al
respecto. Pero con el giro del presidente español, se rompe ese consenso, se
sale del marco de la legalidad internacional y se sitúa al lado de las
pretensiones expansionistas de una potencia ocupante, como es Marruecos.
Todo esto por parte de un país como España, que ostenta todavía el título
de potencia administradora del territorio del Sahara Occidental. Nadie lo
entiende y el gobierno ha ido en contra del Parlamento, del Senado, de los
partidos políticos, de la oposición y de sus propios socios. Y, sobre todo, en
contra del sentir ampliamente solidario de la sociedad española con el pueblo
saharaui.
—¿Cómo es el plan de autonomía que propone Marruecos?
—No existe, porque la legalidad internacional la conforma un plan de paz
de las Naciones Unidas, que ha sido roto el 13 de noviembre de 2020 por parte
de Marruecos. Esa legalidad internacional prevé la celebración de un referéndum
de autodeterminación mediante el cual el pueblo saharaui pueda decidir su
futuro. Además, la independencia tiene que estar presente como opción
indispensable.
Marruecos ha intentado salirse de ese marco haciendo una propuesta de
autonomía. Nosotros hemos hecho una contrapropuesta, que es la independencia
del pueblo saharaui. Esas dos propuestas están presentadas, pero no conforman
parte de la legalidad internacional. Apostar por esa autonomía es, simplemente,
hacer entender que el Sahara Occidental forma parte de Marruecos. Por lo cual,
una de las cosas que estamos pidiendo al gobierno de España y a su presidente
es que aclaren qué entienden por integridad territorial de Marruecos y si
realmente consideran que el Sahara Occidental es una parte integral de
Marruecos o solo aceptan las fronteras internacionalmente reconocidas. El giro
que ha dado el gobierno español nos hace entender que no solo reconocen la
opción de la autonomía, sino que van más allá y reconocen la soberanía de
Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental.
—Después de que Donald Trump avalara la propuesta marroquí, ¿hubo algún
cambio de postura con la administración de Joe Biden?
—El actual gobierno, en la práctica, no ha continuado por ese camino. La
proclamación de Trump tiene otro apartado, que es el restablecimiento de las
relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel. Revertir esto no es nada
sencillo. Entendemos que, en la práctica, la administración Biden ha intentado
vaciar de contenido la declaración de Trump. Primero, mantienen el mapa separado
de Marruecos. Segundo, avalan la referencia al derecho y la legalidad
internacional como marco para solucionar el conflicto del Sahara Occidental. Y
tercero, el famoso consulado (estadounidense) que iban a abrir en el Aaiún
(capital histórica del Sahara Occidental ocupada por Marruecos) no fue abierto.
Además, el Senado norteamericano no aprobó la financiación para llevarlo a
cabo. Por lo tanto, no se ha seguido por esa vía, aunque no se ha revertido
públicamente, pero Biden sí la ha intentado vaciar de contenido. Esto ha puesto
aún más nervioso a Marruecos, por eso centró sus esfuerzos en España y ha
conseguido que cambie de postura.
—¿En qué situación está la actual guerra entre el Frente Polisario y Marruecos?
—Es una guerra que Marruecos intenta silenciar, ignorar y evitar que se
hable de ella. Nosotros hemos mantenido esa guerra y actualmente los medios
comienzan a abordarla como una realidad. Porque existe a pesar de todo el
silencio y el intento de ignorarla. Es una guerra que nosotros, al menos desde
España, hemos trasladado a medios de comunicación españoles y europeos para,
desde el terreno, contar esa realidad que existe. Hoy en día, ya no es fácil
para Marruecos seguir mintiendo e ignorando la guerra, porque hay bajas, hay
víctimas, hay drones que están bombardeando diariamente a civiles saharauis,
mauritanos y argelinos, y también al ejército saharaui. Hay bajas, por lo
tanto, es una guerra que no se puede esconder. Esa guerra existe, pero Marruecos
no quiere reconocerla públicamente porque el uso de drones en una guerra que no
está declarada públicamente está prohibido internacionalmente. Y está usando
drones comprados a países occidentales, con el mero hecho de intentar usarlos
contra la población civil saharaui. Entonces intenta ignorar la guerra, pero,
con el paso del tiempo, ha ido adquiriendo más presencia y dinamismo.
Consideramos que, en los próximos meses, esta guerra irá a más y a Marruecos no
le quedará más remedio que aceptarla. Por eso, la comunidad internacional tiene
que reaccionar para intentar evitarla o, por lo menos, asumir sus
consecuencias.
—¿Piensa que, en esta situación bélica, puede haber un conflicto más
grande entre Marruecos y Argelia?
—No hay que olvidar que esta guerra se produce en una zona que está
inmersa en una escalada militar y de tensión muy alta. Esto es debido a los
problemas que siempre han existido entre Argelia y Marruecos. Desde hace
prácticamente un año, las relaciones diplomáticas entre ambos países están
rotas. Hay una tensión enorme que ha aumentado con la guerra. Pero también la
decisión del gobierno de España ha aumentado esa tensión, porque Argelia
considera que España ha traicionado su política exterior y su compromiso como
potencia administradora del Sahara Occidental. Sino que también ha optado por
un país que agrede, invade un territorio como el Sahara Occidental, que machaca
los derechos del pueblo saharaui y que sostiene una tensión elevada. Argelia
considera que la decisión de España es inclinarse hacia una de las dos
potencias que están llamadas a liderar cualquier solución, cualquier
estabilidad en la región del norte de África o cualquier integración económica.
En ese sentido, Argelia considera que la decisión de España, lejos de tener una
visión estratégica, se ha inclinado hacia las pretensiones expansionistas de
Marruecos, que no solo se limitan a absorber al Sahara Occidental, sino también
a los países vecinos, entre ellos, Argelia y España.
—¿Se pudo detener de alguna manera el robo de Marruecos de los recursos
naturales saharauis?
—Siempre hemos denunciado ante las instancias judiciales ese robo y ese
saqueo permanente de nuestros recursos naturales. Es un saqueo con el que
Marruecos no solo se beneficia económicamente, sino con el cual intenta
condicionar posicionamientos políticos, como el que hablamos con respecto a
España y a otros países europeos. Lo hemos denunciado ante el Tribunal de
Justicia de la Unión Europea. Hay dos sentencias que han salido a finales de
2021, en las que queda claro que la comercialización de esos recursos naturales
por parte de Marruecos, en complicidad con los países de la Unión Europea, es
ilícita. Por lo tanto, no pueden ser objetivo de ningún acuerdo económico entre
la Unión Europea y Marruecos sin el consentimiento del pueblo saharaui,
expresado a través de su único y legítimo representante, que es el Frente
Polisario. Consideramos que es tan nítido y claro el contenido de las
sentencias que es muy difícil que haya alguna modificación con respecto al resultado
final de ambas sentencias. Ese es el camino que tenemos que seguir: presentando
denuncias ante las instancias jurídicas de la Unión Europea, pero también
contra cualquier instancia internacional, país, empresa o individuo que intente
participar con Marruecos en el saqueo permanente de nuestros recursos
naturales. Nosotros entendemos que esos países no solo son partícipes de un
saqueo ilegal, sino que también financian la ocupación ilegal del territorio
del Sahara Occidental.
—Como pueblo saharaui y Frente Polisario, ¿qué importancia le dan al
vínculo con América Latina?
—Es muy importante. Somos prácticamente el único país árabe que habla
español y el segundo país del continente africano que habla esa lengua. Hemos
compartido el colonialismo y también la lucha por la liberación. Entendemos que
es un vínculo desde el punto de vista histórico, cultural e idiomático. Este
vínculo nos permitió que en muchos países latinoamericanos esté presente
nuestra causa. Nos sentimos hermanados y sabemos que hemos combatido contra el
mismo colonialismo. En América Latina, los saharauis nos sentimos como con
nuestros hermanos y hermanas. Este vínculo se expresa en que tanto en África
como en América Latina están la mayoría de países que reconocen a los saharauis
y donde disponemos de más embajadas. En América Latina, nos sentimos siempre
como en casa.
—Personalmente, cuando observa el trayecto de la lucha saharaui, ¿qué es
lo que ve?
—El pueblo saharaui forma parte de la lucha de liberación internacional.
Históricamente, tanto a nivel de los países africanos como latinoamericanos, es
parte de esa lucha por intentar deshacerse del colonialismo y tratar de mirar
el futuro como pueblos independientes, soberanos. Eso es lo que nos une y es
donde nos sentimos acogidos, porque compartimos la lucha, los objetivos, el
idealismo de la lucha de esos pueblos por intentar ser libres. El pueblo
saharaui todavía no ha podido culminar eso debido a una descolonización mal
llevada y mal terminada por parte de España, y aprovechada por Marruecos, que
ha ocupado de manera ilegal y militar nuestro país, prolongando el sufrimiento
del pueblo saharaui. Creo que nuestro sufrimiento y nuestra lucha son
compartidas por esos pueblos que llegaron a su libertad e independencia gracias
al esfuerzo, como lo intentamos nosotros hace 47 años.
Sahara Occidental Frente Polisario bandera la-tinta
—¿Cómo ve la moral de los hombres y las mujeres saharauis en los
campamentos de refugiados, en el territorio liberado y en la diáspora?
—Llevamos mucho tiempo esperando para que la comunidad internacional reaccione y trate de acelerar la resolución del conflicto del Sahara Occidental. También estamos convencidos y seguros de que hay una parte de esa solución que depende única y exclusivamente del pueblo saharaui. En lo que dependa del pueblo saharaui, no tenemos ni la menor duda de que vamos a seguir dando lo mejor de cada uno de nosotros y nosotras para lograr nuestro objetivo final, que es la libertad y la independencia.
Nos movemos en un mundo complejo, interrelacionado, difícil, pero la
solidaridad con la que goza el pueblo saharaui es el reflejo de la
determinación que tenemos para que la vía pacífica sea la solución definitiva
de la causa saharaui. Porque hemos apostado durante los últimos 29 años para
que el plan de paz de la ONU se aplique y se le otorgue al pueblo saharaui la
posibilidad de decidir, mediante las urnas, lo que quiere ser. Defendemos,
apostamos y nos hemos sacrificado por la independencia, pero estamos abiertos a
que pongan cualquier otra opción, porque tenemos una convicción total de que
nuestro pueblo va a votar por la independencia. Pero también hay que decirle a
todo el mundo que esa misma determinación es la que tenemos de continuar la
lucha, aunque sea mediante la guerra, hasta imponer nuestros objetivos finales
de libertad e independencia.
*Por Leandro Albani para La tinta / Foto de portada: La tinta.

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