La espía marroquí Kaoutar Fal
descubierta y detenida en Europa por los Servicios de Espionaje de Bélgica y recluida en el centro Caricole de Steenokkerzeel, cerca del aeropuerto de Bruselas.
Diario La Realidad Saharaui, DLRS
“Joven, "empresaria" y espía: Kaoutar
Fal, una Mata Hari marroquí en el corazón de Europa”. Ignacio Cembrero, ElConfidencial.
Los servicios de seguridad de Bélgica han
detenido a este relevante personaje de la comunidad marroquí en el país y
trabajan para expulsarla, algo que no les está resultando sencillo.
IGNACIO CEMBRERO
La noticia fue publicada ayer viernes 14/07/2018
a las 05:00 por el periódico digital español El Confidencial y rubricada por el periodista Ignacio Cembrero, experto en los entresijos del majzén marroquí.
La interesada es conocida por la
Seguridad del Estado (…) por sus actividades de injerencia y de espionaje por
cuenta de servicios de inteligencia extranjeros. Kaoutar Fal y sus
organizaciones están enérgicamente implicadas en actividades de injerencia por
cuenta de Marruecos. Fal está además en contacto con personas conocidas por
nuestro servicio a causa de sus actividades o de sus vínculos con servicios de
inteligencia extranjeros agresivos. Kaoutar Fal representa una amenaza para la
seguridad nacional.
La nota de la Seguridad del Estado belga sobre
Fal, nacida en Casablanca en 1986, no deja aparentemente lugar a dudas sobre su
peligrosidad. Es la que la policía invocó para, cuando aterrizó el 29 de mayo
pasado en el aeropuerto de Charleroi procedente de Rabat, comunicarle que su
visado Schengen había sido anulado, estaba detenida y sería expulsada del país.
Hasta que se acabe de tramitar su expulsión, le dijeron, será encerrada en el
centro Caricole de Steenokkerzeel, cerca del aeropuerto de Bruselas.
La historia del Benelux está salpicada de
detenciones, juicios o expulsiones de presuntos colaboradores del espionaje de
Marruecos, pero hasta ahora todos ellos eran varones. Kaoutar Fal es la primera
mujer. En España y Francia también hay agentes marroquíes que han sido
cazados, pero para no herir la susceptibilidad de Rabat todo se ha llevado con
suma discreción. La expulsión, en mayo de 2013, del agente marroquí
Nouredin Ziani, a petición del general Félix Sanz Roldán, director del Centro
Nacional de Inteligencia, es la única excepción. Aun así en el escrito de Sanz
Roldán no se mencionaba a Marruecos.
Kaoutar Fal, la espía marroquí en una imagen
personal
Mes y medio después de su desembarco en
Charleroi Kaoutar Fal, de 32 años, no ha podido aún ser devuelta a Marruecos. La
mujer marroquí ha presentado recursos administrativos, primero ante el Consejo
del Contencioso de los Extranjeros, y después judiciales ante los tribunales.
Cuenta para ello con un célebre abogado
especializado en extranjería, Julien Hardy, con el que Moshe Friedman, un
conocido rabino de Amberes, contactó para pedirle que asumiera su defensa. Le
entregó incluso un anticipo de 6.000 euros, según la publicación flamenca
'Medium'. En la página del clérigo judío en Facebook abundan las fotos con la
supuesta espía que ilustran su reciente amistad.
"Medidas desorbitadas"
El mes y medio transcurrido desde que Kaoutar
Fal puso pie en Charleroi es una sucesión de ingresos y salidas de Caricole en
función de las decisiones de diversos órganos administrativos y judiciales. Su
última puesta en libertad se produjo el lunes 9 de julio, pero el miércoles 11
era de nuevo detenida por tres policías, que la esperaban ante la sede del
Parlamento Europeo, y conducida al centro de internamiento. "Son medidas
desorbitadas contra mi clienta con las que se intenta sortear los
pronunciamientos judiciales", explica disgustado el letrado belga al teléfono.
"Me sorprende que le acusen de infracciones penales, pero que no actúen en
consecuencia ante la Justicia, lo que nos daría la oportunidad de
defendernos", añade.
Kaoutar Fal era hasta 2016 una desconocida
incluso en su propio país. Ese año empezó a despuntar con alguna modesta
actividad en el ámbito empresarial y también en el de la mujer y los medios de
comunicación. Se fabricó una magnífica biografía que colocó en una web en
Internet que lleva su nombre. Allí se presenta como la fundadora de una
consultora a la que puso su apellido (FAL’s Consulting) y como una periodista
que ha entrevistado a jefes de Estado y de Gobierno, pero no da sus nombres ni
muestra ninguna publicación.
A principios de 2017 dio el salto a Bruselas
donde fundó, en febrero de ese año, la Organización Internacional de Medios de
Comunicación Africanos que dispone de una web, de dos empleados, pero que no
llegó a inscribirse como asociación belga. Carece de cuenta corriente bancaria,
un requisito indispensable en Bélgica para ser apuntada en el registro. Aun
así, tan solo un mes después de su creación organizó una conferencia en la sede
del Parlamento Europeo, para lo que tuvo que contar con el patrocinio de
algunos eurodiputados.
Los debates, que ella inauguró, versaron sobre
"El porvenir de los musulmanes en Europa, entre el diálogo de las
religiones y la islamofobia". Entre los oradores figuraba Jamel Salek
Momenah, imán de la Gran Mezquita de Bruselas, que ese mismo mes de marzo fue
destituido de su cargo por Arabia Saudí. Acató así una discreta petición de las
autoridades belgas descontentas con el clérigo. A finales de noviembre la
organización de Kaoutar Fal regresó de nuevo a la Eurocámara, pero para
celebrar esta vez una sesión dedicada a ensalzar el desarrollo del “Sáhara
marroquí”, es decir, de la antigua colonia española (Sahara Occidental).
"Fal hizo todos los pagos [a los invitados] en efectivo", asegura
'Medium' abonándoles sus gastos de viaje, alojamiento, comidas etcétera.
Poderosos valedores
Si no hubiese sido marroquí, Kaoutar Fal habría
sido quizás considerada como una mera "agente de influencia" o
"lobista" de una potencia extranjera. El problema es que Marruecos
ejerce en buena medida su labor de 'lobby' a través de sus servicios secretos,
fundamentalmente la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) que
dirige Yassin Mansouri, compañero de colegio del rey Mohamed VI.
Yassine Mansouri, jefe del
servicio secreto marroquí, hace diez años en una mezquita de Rabat
Así quedó reflejado, por ejemplo, en el llamado
'Wikileaks' marroquí de finales de 2014. En los cables y correos entonces
desvelados aparecen empresarios vinculados a la DGED —intercambian correos con
el jefe de gabinete de Mansouri— que efectúan pagos a periodistas franceses. El
empeño por poner en manos de los servicios de inteligencia esos intentos de
penetración político-religiosa acaba, a veces, volviéndose contra los intereses
de Marruecos.
Kaoutar Fal tiene un valedor en Bélgica, la
dirección del periódico marroquí 'Akhbarona Aljalia' que se publica en
Bruselas. La describe como una víctima de un auténtico espía marroquí
despechado que, para vengarse, la denunció a la Seguridad del Estado, que ya se
había fijado en Fal cuando invitó a su evento al polémico imán de la Gran
Mezquita de Bruselas.
La presunta espía aparece también en el juicio
más mediático que se está celebrando en Marruecos, el del periodista Toufic
Bouachrine, director del diario de Casablanca 'Akhbar al Youm', uno de los
pocos medios de oposición moderada que aún subsisten. Detenido en febrero
pasado, Bouachrine ha sido acusado de acosar, agredir y violar a nada menos que
14 mujeres, algunas de ellas periodistas y subordinadas suyas. En la lista de
presuntas víctimas dada a conocer por la prensa figura Kaoutar Fal, pero
fuentes de su entorno niegan que haya sido agredida por el director
encarcelado. Por eso rehusó declarar en el juicio.



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