Diario La Realidad, DLRS
Ghalia Djimi, activista saharaui: "Los marroquíes que
me torturaron viven tranquilos en mi ciudad", Ghalia Djimi con el portal el Publico.
La activista, que permaneció tres años y siete
meses en una cárcel secreta marroquí, denuncia la grave situación que atraviesa
su pueblo en el Sahara Occidental. Alerta además sobre la fragilidad de los
acuerdos de paz.
Por: DANILO ALBIN
La piel de Ghalia Djimi está grabada por el
dolor: debajo de sus coloridas vestimentas hay cicatrices imposibles de borrar.
Fueron provocadas por los perros que le atacaron en una cárcel secreta del
régimen marroquí, donde estuvo encerrada casi cuatro años. Durante todo ese
tiempo fue obligada a llevar una venda en los ojos. Si intentaba quitársela, la
torturaban. Así una y mil veces, para placer de los sádicos.
Ghalia, vicepresidenta de la Asociación
Saharaui de Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos e integrante del
Comité de Familiares de Desaparecidos Saharauis, habla correctamente en
castellano. A veces falla en alguna palabra, pero rápidamente busca una
alternativa para hacerse entender. El horror que le tocó vivir se hace
incomprensible, y no precisamente porque ella no sepa explicarlo. Al contrario.
Cuando alguien le pregunta por el periodo más siniestro de su vida, se expresa
sin alterar ni un ápice el tono de su voz calmada. “Al final, nuestra
experiencia nos ha hecho fuertes”, dice antes de despedirse de Público en el
hall del Paraninfo de la Universidad del País Vasco, situado cerca del Museo
Guggenheim.
La activista (y sobreviviente) habló con este
periódico durante un receso de la XII Jornadas sobre Estrategias Positivas de
Desarrollo, que este año llevan como título Defensoras de Derechos Humanos:
Defensora de la vida, el cuidado y la protección. Justo lo que Ghalia -invitada
por el Gobierno Vasco, el ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación
para dar su testimonio- lleva varios años haciendo y por lo que perdió tres
años y siete meses de su vida en un centro clandestino de detención. El viernes
pasará también por el Parlamento Vasco, donde dejará su testimonio.
¿Cuál es la situación actual del
pueblo saharaui?
Ghalia Djimi: En
general, como pueblo sufrimos un conflicto olvidado. Quienes estamos bajo la
ocupación vivimos en una situación lamentable, porque Marruecos no acepta a
ningún saharaui que reivindique sus derechos fundamentales. Aquí hay un tema de
descolonización que sigue pendiente, y Marruecos nunca responde a sus
compromisos hacia la legalidad internacional.
Usted ha denunciado en distintos
foros la impunidad del Reino de Marruecos.
Ghalia Djimi: Sí, la
impunidad sigue desde el primer día de la invasión hasta ahora. Por ejemplo, yo
estuve desaparecida entre 1987 y 1991, y aún veo a mis torturadores en El
Aaiún, la ciudad donde vivo. Están tranquilos, porque la impunidad sigue
presente. Mi madre, que había desaparecido cuatro años antes, sigue en paradero
desconocido.
¿Usted dónde estuvo encarcelada?
Ghalia Djimi: Estuve en
un centro secreto dentro de la Compañía Móvil de Intervención del ejército
marroquí en El Aaiún.
¿Qué trato recibió?
Ghalia Djimi: Fui
torturada. Perdí mi cabello a causa de los productos químicos que utilizaban.
También tengo las marcas de las mordeduras de perros. Lo más sensible para mí
fue que obligaron a desnudarme. Tenía entonces 26 años y era la primera vez que
me desnudaba delante de un hombre. Aquello fue muy duro, por no hablar de la
tortura diaria: para que no supiese dónde me encontraba, estuve tres años y
siete meses con los ojos vendados permanentemente. Cuando un guardia marroquí
veía que intentábamos subirnos la venda, nos torturaba.
¿Qué decían las autoridades
marroquies cuando sus familiares reclamaban por usted?
Ghalia Djimi: Ahí nadie
puede reclamar. La mayoría del pueblo saharaui bajo ocupación tenía miedo.
Cuando mi madre desapareció, empecé a contactar a familiares de desaparecidos.
En ese contexto, algunos me dijeron “deja este tema. Mejor perder a un miembro
de la familia que a la familia entera”. Eso fue un choque para mí. ¿Cómo
alguien puede olvidar a su padre, su marido o su hijo a causa del terror? Eso
ocurre porque Marruecos ha practicado el terrorismo de estado.
¿Qué sintió cuando le quitaron la
venda?
Ghalia Djimi: Me la
quitaron cuatro días antes de liberarme. Fue muy duro, con irritación en los
ojos, porque estuve casi cuatro años sin ver el sol. Fue muy difícil, pero
gracias a nuestra justa causa tenemos la determinación de continuar la lucha
pacíficamente.
¿En qué condiciones están a día de
hoy los presos saharauis?
Ghalia Djimi: Se
encuentran en condiciones muy difíciles, tanto para ellos como para sus
familiares. Casi todos están en Marruecos, y las familias deben desplazarse
cientos de kilómetros para visitarles una vez a la semana. Hay enfermedades,
traslados, maltrato por parte de los presos marroquíes que les acusan de
separatistas… Es muy complicado.
¿En qué situación se encuentran las
mujeres saharauis?
Ghalia Djimi: En los
campamentos, la mujer está muy situada, porque trabaja y desarrolla siempre sus
capacidades. Pero en el territorio ocupado hay dos posibilidades: si apoyas a
Marruecos, tienes tranquilidad. Ahora bien, si te declaras contra la ocupación,
tienes una situación difícil. A mí me costó una lucha de tres años volver al
puesto de trabajo que tenía antes de ser secuestrada, pero muchas defensoras de
derechos humanos están en la miseria total. El gobierno siempre castiga a las
activistas que reivindican la independencia, y también a sus hijos. Actúan con
sentimiento de venganza.
¿Qué debe hacer la comunidad
internacional?
Ghalia Djimi: Tiene una
responsabilidad muy importante. Fue bajo su auspicio que en 1991 el Frente
Polisario y Marruecos firmaron el alto el fuego. Llevamos 27 años esperando,
bajo condiciones muy graves, con una situación muy complicada en los
campamentos. También hay una parte de la ciudadanía bajo la ocupación y bajo la
tortura. Mi generación tiene paciencia y tolerancia, pero los jóvenes no, y son
ellos quienes dicen que la comunidad internacional no presta atención a este
punto de conflicto efervescente. La comunidad internacional debe asumir su
responsabilidad. También España, que es la raíz del problema, o Francia, que
apoya a Marruecos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
¿Existe el riesgo de que los
acuerdos de paz se rompan?
Ghalia Djimi: Sí, en
cualquier momento. La situación es muy grave.
Acaba de nombrar usted a España
Ghalia Djimi: El
gobierno español tiene una responsabilidad histórica, y también moral. Nosotros
entendemos los intereses entre España y Marruecos, pero hay que respetar los
derechos de un pueblo que está sufriendo. España debe contribuir a arreglar
este conflicto.

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