El digital saharaui Diario La Realidad, DLRS
ARTICULO DE OPINON: La cuestión del Sáhara Occidental casi 45 años después.
Ricardo Ruiz de la Serna, es profesor
en la Universidad CEU San Pablo e investigador asociado del Instituto CEU de
Estudios Históricos.
La Gaceta, periódico de información alternativa.
En su edición del jueves 27 de diciembre publica en su tribuna un artículo de opinión
de Ricardo de la Serna sobre el conflicto del Sahara Occidental que cumple sus 45
años. De la Serna explica que la cuestión del Sáhara sigue gravitando sobre la vida política española
como un invitado incómodo en una fiesta. Los 43 años transcurridos desde la
Marcha Verde y el Acuerdo Tripartito de Madrid sólo han agravado un contencioso
que sigue enquistado en el norte de África y condiciona no sólo las relaciones
entre España y los saharauis, sino la vecindad entre Argelia y Marruecos. Para
colmo de males, sobre todo este asunto se ha alzado un muro de silencio que
sólo se rompe de vez en cuando. Apenas se oye hablar del Sáhara en los medios
de comunicación españoles. El debate público suele soslayar el problema. Los
políticos españoles, en general, lo evitan. Desde una perspectiva más amplia,
la presencia española en África sigue siendo un tema que muchos prefieren
olvidar.
Sólo el ámbito académico resiste. La producción
científica sigue dando obras interesantes en distintos campos desde la Historia
Contemporánea al Derecho Constitucional. Ahí está, por ejemplo, el profesor
Carlos Ruiz-Miguel, director del Centro de Estudios del Sáhara Occidental de la
Universidad de Santiago de Compostela (USC). De entre las filas de los
historiadores, ha salido Alberto Maestre Fuentes con “Un pueblo abandonado. Los
engaños en la descolonización del Sáhara Occidental” (Chiado Editorial, 2018)
un libro basado en tu tesis doctoral y que se ha publicado este año. Por
cierto, Ruiz Miguel lo presentó el pasado 12 de diciembre en la Facultad de
Derecho de la USC.
El breve espacio de una columna no alcanza para
resumir las casi 400 páginas de una investigación extensa y prolija. Baste
señalar, sin embargo, que no decepcionará ni satisfará a ninguna de las partes
en conflicto en torno al Sáhara. Ni siquiera el Frente Polisario -que a la
vista del título podía jactarse de una obra que salvaba su posición- ha podido
evitar quejarse de las conclusiones de Maestre Fuentes respecto a los motivos
del apoyo argelino “a la lucha del pueblo saharaui” y de la consideración que
el autor hace de Polisario como “movimiento de tendencia socialista”. Sin
embargo, ninguno de los dos puntos de discrepancia -hay algún otro- queda sin
fundamento ni prueba admitida en el campo de las ciencias históricas. De ahí
que su secretario general, el Sr. Brahim Ghali, afirme, en la presentación del
libro, que “el hecho de no compartir algunos datos o ideas del libro no impide,
de ninguna manera, que con orgullo firmemos la presentación de este trabajo,
cuyo autor ha realizado un excepcional esfuerzo acudiendo a un elevado número
de fuentes, siguiendo rigurosamente los métodos más científicos”.
El libro tiene datos jugosísimos, por ejemplo,
sobre el apoyo libio al Frente Polisario, que fue incluso anterior al argelino.
Descarta, por no probada, la tesis de que Argelia y España se pusieron de
acuerdo potenciar la creación de un «“Estado fantoche” controlado por ambos
países en detrimento de Marruecos”». Es muy interesante, no obstante, recordar
lo mucho que la inteligencia militar española sabía sobre lo que estaba
sucediendo entre los saharauis y del apoyo popular que tenía el Polisario, así
como de su proyecto político más allá de la distribución de “las riquezas del
territorio entre sus habitantes de forma justa”.
La mirada más crítica se la reserva el autor,
sin embargo, a las autoridades españolas que a lo largo de más de cuarenta años
han eludido, traicionado y utilizado la causa de los saharauis: “España,
finalmente, sólo consideró primordial que sus relaciones con el Reino de
Marruecos no se vieran afectadas, bajo ningún concepto, a causa del Sáhara
Occidental”. A este interés se sumó a una desestabilización del reino alauita y
la implantación en Marruecos “de un régimen revolucionario”. El autor considera
que España jugó la baza del engaño no sólo a los saharauis sino a toda la
comunidad internacional “ya que se había comprometido con la autodeterminación
del territorio y no lo iba a cumplir puesto que se lo cedería a Marruecos y a
Mauritania y no en base siquiera a un tratado, sino a una mera declaración de
principios entre los tres países”.
Así, en el fondo de esta investigación
histórica, palpita un asunto de la máxima importancia para España: cuál ha de
ser la relación con Marruecos y cuáles han de ser sus fundamentos. En efecto,
junto a la monarquía y el islam, la reivindicación de las Provincias del Sur es
el tercer eje de construcción nacional del Marruecos posterior a 1956. Ignace
Dalle recordaba en “Los tres reyes” (Galaxia Gutenberg, 2006), que “fiel a otra
enseñanza de De Gaulle según la cual «sólo las grandes causas pueden unir a los
pueblos», Hassan II […] lanzó durante el verano de 1974 una vasta campaña en
favor del «retorno a la madre patria» del Sáhara”. Ante esta acción y las que
siguieron, España dio siempre prioridad al compromiso y el mantenimiento de una
buena relación con Marruecos.
Concluye el profesor e investigador "Pues bien, Alberto Maestre Fuentes se atreve a
proponer otro camino: “denunciar los llamados «Acuerdos de Madrid», reconocer
diplomáticamente a la República árabe Saharaui Democrática, establecer con ella
relaciones al máximo nivel, que incluyan acuerdos de cooperación militar. […] Sería
un acto de justicia con el cual España podría enmendar sus errores del pasado y
asumir sus compromisos con una población que ha sufrido, y sigue sufriendo,
debido a una mala política descolonizadora y a la cual se consideró española
hasta 1975”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.