CULTURAL/Sahara Occidental
El Día de la madre en el Sahara
Occidental y Mauritania ¿Constante o pasajera como en Occidente?
![]() |
| Oleo sobre lienzo (Las madres saharauis guías en la lucha) del artista Fadel Jalifa |
Pensando desde lo saharaui y con la mente
descolonizada en términos de desigualdades sociales, y libre de la hegemonía del
patriarcado, ¿existe el día de la madre en la cultura de los pueblos del Sahara
Occidental y Mauritania? En la sociología
educativa del individuo de estas dos culturas se entiende que el Día de la
madre son todos los días, y el argumento está en estos dos hadiz[1]
del profeta Mohamed, الجنة تحت
اقدامي الامهات “El paraíso se halla en las sendas
de las madres” y también
el relato de aquel creyente que vino a ver al profeta Mohamed y le dijo يا رسول الله، من أحق الناس بحسن صحابتي؟ قال: أمك قال: ثم من؟
قال: أمك، قال: ثم من؟ قال: أمك، قال: ثم من؟ قال: أبوك “Oh,
profeta de Dios, ¿cuál de mis seres queridos más necesitaría de entrega? Y el
profeta le respondió: Tu madre, tu madre, tu madre, tu madre y luego tu padre”.
Entre los saharauis ese
día no se suele celebrar como un día especial señalado entre los otros días,
porque en los hijos el homenaje está presente constantemente. “Dios, dame la
bendición de mis padres”, es una expresión con la que los saharauis pretenden “quiero
a mis padres”, en una sociedad poco expresiva en la manifestación de los
afectos. Son dos argumentos intrínsecos de esta relación del hijo con la madre
en ambas culturas africanas.
El primer domingo de
mayo es el Día de la madre en España. Por ello, y desde mi socializado y descolonizado
pensamiento, quiero recordar y rendir homenaje en este pasajero día en las
culturas occidentales a la maestra que me enseñó en una tabla de madera y a
todas las demás madres. Es un homenaje especial a la madre coraje que cuando mi
vida estuvo en peligro decidió separarme de ella en plena guerra. Permanecimos
separados durante doce años. Y fue la mejor opción en aquellas circunstancias
para salvaguardar mi vida y mi futuro.
Todo se gestó en una noche de plena luna
de finales de 1975 en un pequeño campamento de evacuados fuera del pueblo de
Auserd. Aún recuerdo sus palabras cuando tomó su decisión y los rituales de las
tradiciones que hizo tras mis pasos. Primero me rapó la melena que llevaba con
una máquina manual de aquellos años, de la marca Taille douce. Me despidió y me
dijo: “Vete caminando y sin mirar hacia atrás”. Se agachó sobre mis huellas y recogió
de mis dos primeros pasos del pie derecho la porción de tierra que alcanzaban
las puntas de sus cinco dedos y las guardó en la esquina de su oscura melhfa[2].
Luego ella y mis hermanas deshicieron mis huellas hasta lejos de nuestra jaima
para despistar a los militares que al día siguiente volvían al campamento para
trasladarlo de nuevo al pueblo, usando a la población como escudos humanos, para
que las tropas invasoras no fueran atacadas por las unidades del Frente
Polisario.
El puñado de tierra que recogió de mis huellas, mi melena cortada
que enterró cerca de la jaima, mis libros de primaria, mi guitarra y mi
bicicleta fueron los únicos recuerdos que le quedaron de mí y le hicieron resistir
la separación y mi ausencia durante más de una década sin saber de mi paradero.
Hoy domingo la vuelvo a
recordar, como siempre he soñado con ella. Nunca en mi mente estuvo ausente. Anoche
me encontraba acompañándola junto con otra persona que no pude identificar. Íbamos
subiendo una montaña que se
supone en el Sahara y de repente detecté la presencia de un guepardo del
desierto de piel blanca que acechaba bajo una roca. No quería que mi madre lo
viera y no le dije nada, pero cuando ya estábamos descendiendo por el valle,
observé que un león venía corriendo detrás de nosotros. Aprisa anduvimos cuesta
abajo pero cuando vi que peligraba mi madre, me detuve y salí al paso hacia el león
y con valentía y fuerza me enfrenté a él. Ella ya estaba a salvo y de repente
me desperté intentando controlar los latidos de mi corazón.
Generalmente en las
tradiciones saharauis lo blanco en el sueño significa paz y vida; el león que
nos perseguía era un adversario débil y carcomido. Yo lo identifico con el
invasor marroquí, al que estamos venciendo y que terminará huyendo de nosotros muerto
de miedo.
[1]
Planteamientos sociológicos atribuidos al profeta y a sus diez discípulos, Al
Julafá.
[2] Túnica nacional
de la mujer en el Sahara Occidental y Mauritania.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.