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| Mhamed Uld Jadad Uld Musa (1954.2020) |
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| Bujari Uld Ahmed Uld Barikal-la (1952-2018) |
Diario La Realidad Saharaui/DLRS, viernes 3 de abril de 2020
1. Dos singulares
dirigentes, dos irrepetibles de la lucha anticolonialista africana. Jadad y Bujari
2. Bujari Uld
Ahmed Uld Barical-la, el ilustre intelectual y dirigente saharaui del s. XX
(artículo de Bahia Mahmud Awah escrito para el libro “Sahara Occidental. Del
abandono colonial a la construcción de un estado”)
Dos colosales intelectuales,
dos irrepetibles dirigentes históricos saharauis, de esos que han surgido en la lucha del primer Continente de la Humanidad, África, donde hubo colonialismo y
revolución y se forjaron singulares hombres difícil de repetirse, como Mhamed
Uld Jadad Uld Musa y Bujari Uld Ahmed Uld Barikal-la. Hoy viernes 3 de abril de
2020 es el II Aniversario de Bujari Uld Ahmed, y el 2 día de habernos dejado
Mhamed Uld Jadad. Hablar del primero es reproducir el segundo y es por ello que
recupero este texto que sigue vigente hoy. Quiero compartirlo con todos.
En la
filosofía saharaui se dice que Tiris, región sur del Sahara Occidental, es la
cuna de los eruditos, sabios y poetas anticoloniales. La evidencia de este
planteamiento son las tumbas y antiguos lugares de moradas, como cuevas y
pozos, aún hoy visibles, puntos de referencia en la memoria y en la geografía y
las obras de pensamiento que en ella se produjeron. El intelectual y
diplomático Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la, vino al mundo según el calendario
pastoril saharaui en Am Neym Um Shaual[1], [el año de la estrella de rabo], en
Tiris, concretamente en la península de Dajla, Villa Cisneros, antigua capital
del territorio. Tal vez aquella estrella fue una señal cósmica que anunciaba el
nacimiento de una principal figura saharaui, que nos dejó un decálogo de
mandamientos nacionalistas y revolucionarios. Y dos años después no es una casualidad que Mhamed Jadad naciera en 1954 en la ciudad de la resistencia anticolonial saharaui mauritana Atar.
Reflexionar
sobre la envergadura de Bujari y de Mhamed, que ha transcendido más allá de lo que sabemos
como dirigentes e intelectuales del pasado siglo, no se puede entender sino como
una parte indivisible de la historia del continente africano, sobrevenida en el
Sahara Occidental. Escribir sobre ellos es recordar el rápido e intenso paso de
los forjados hombres que se dieron en la historia de África entre los siglos
XIX y XX. Esos que formaron parte de la columna principal de la historia,
comenzando como subalternos durante un convulso periodo caracterizado por las
políticas de dominio colonial y las luchas revolucionarias, nacionalistas y
progresistas por la descolonización en todos los continentes, pero en especial
en África.
En este
contexto se me ocurre citar a Kwame Nkrumah, un ejemplo a escala africana e
internacional a comparar con la talla de Bujari Uld Ahmed; los dos se formaron
en universidades de sus respectivas metrópolis. Nkrumah, líder ghanés, fue el
promotor intelectual y líder carismático de la primera independencia de un país
africano, en 1957. Y no solamente fue el precursor de la lucha por la
independencia de África, sino un referente para todo el movimiento de
liberación nacional africano como se puede observar en su pensamiento, situado
en el debate de los estudios postcoloniales y decoloniales. “Es nuestro deber,
puesto que somos la vanguardia, dar toda la ayuda posible a esos que libran
actualmente los combates que nosotros
hemos llevado por el buen camino; nuestra tarea no será concluida ni nuestra
seguridad afianzada hasta que los últimos vestigios del colonialismo sean
borrados del continente africano”. El mismo ideal y acción por el que Bujari
Ahmed luchó hasta los últimos días de su vida. El Sahara Occidental, territorio
tipificado por el Comité de Descolonización de la ONU como unos de los
diecisiete territorios no autónomas que faltan por ejercer su derecho a la
autodeterminación, aún sigue siendo una lacra que se arrastra como lastre,
lejano ya el tiempo de las descolonizaciones.
Un artículo de
Bujari Ahmed del año 1972 ya le colocaba a la altura de los jóvenes ilustrados
e inquietos de su tiempo, inspirado en los padres de las luchas africanas como
Nkrumah, Lumumba o Mandela. Esta reflexión, que yo calificaría de prematura
para su época, la escribió cuando estudiaba tercer año de derecho en la
Universidad de La Laguna (Tenerife). Se trataba de un extenso ensayo que
apareció publicado en la revista Irifi que editaba el Instituto “General
Alonso” en la ciudad de El Aaiun, entonces aún bajo dominio español. Afirmaba
Bujari que “Dos clases de hombres, dos clases de personalidades se reflejan en
el acontecer histórico del Sahara Occidental; el hombre tradicional de ayer y
el hombre que quiere ser hijo del siglo XX, el hombre de hoy”[2]. Y matizaba al
respecto que son, “Encarnaciones de dos mundos distintos y por naturaleza
antagónicos”. Es evidente que él era ese hombre del siglo XX que quiso romper
con los estigmas del pasado para irrumpir en ese presente que clamaba su
generación de líderes africanos alzados contra el colonizador, en el sentido de
Lumumba cuando decía “Sabemos cuáles son los objetivos de Occidente. Ayer nos
dividieron en tribus, clanes y aldeas”. Bujari presentía y reivindicaba el
nuevo hombre saharaui y su papel, retando el fin de la descolonización a través
de ese nuevo “hombre del siglo XX” a quien apelaba el rol que inequívocamente
protagonizó su generación, la del “73 Saharaui”, de la que me habló en varias
ocasiones cuando la investigaba para mi libro “El sueño de volver”.
Bujari era un
intelectual que producía pensamiento político y estadístico con el que retaba
los frentes de lucha que llevaba por su causa, como Frantz Fanon o Kwame
Nkrumah. “Lo fundamental es, en toda aproximación a un conflicto o problema,
sobre qué principios lo debemos abordar para encarar su solución. Yo dije que
la solución fue encontrada y está y estará ahí, y el Polisario no renuncia ni
hoy ni en cien años ni en doscientos años a ese derecho a la independencia, y
debe quedar claro”[3].
Sus argumentos
para defender y exponer el alegato saharaui son claros, recogiendo pasajes de
la historia y de la literatura para esquematizar sus evidencias, como en este
planteamiento, “Seremos como el Guadiana, aparecemos y desaparecemos, la lucha
armada puede volver y puede no volver, pero nuestra convicción está ahí y nadie
debe llevarse a engaño, y esto debe quedar claro”[4]. El término “realpolitik”
que los “entendidos” think thank en órbita con el lobby marroquí comenzaron a
usar como estrategia para tergiversar la naturaleza del proceso de
descolonización del Sahara Occidental, Bujari lo desenmascaraba calificándolo
de ineficaz ante la determinación del pueblo saharaui. “Para aquellos que creen
en el desgaste, se desgasta un material químico, un material hecho de hierro
bajo la oxigenación del tiempo, pero un pueblo en busca de su libertad no es
consumible y lo vuelvo a decir, las tropas españolas entraron en Granada
después de setecientos ochenta años de resistencia, y no tenemos absolutamente
ninguna carrera contra el tiempo y estaremos ahí y nuestros hijos estarán
ahí”[5]. Frantz Fanon en su obra ‘Los
condenados de la tierra’, reafirmaba lo anteriormente reiterado por Bujari,
“Cuando la nación se impulsa definitivamente, el hombre nuevo no es un producto
‘a posteriori’ de esa nación, sino que coexiste con ella, se desarrolla con
ella, triunfa con ella”.
Como dirigente
africano, aparecido y curtido desde los años setenta en la escena
internacional, de sus discursos se desprende un dirigente, un intelectual, un académico,
un estadista y un sabio en la doctrina de las aspiraciones de su pueblo, de la
misma intensidad y fuerza similar a la que predicaron y esparcieron Nelson
Mandela, Julius Nyrere, Kenneth Kaunda, Eduardo Mandlane, Amilcar Cabral,
Agosthino Neto, Oliver Tombo, Patricio Lumumba, Hauari Boumediene, entre otros.
Bujari era una
extensa enciclopedia en la lengua española y hasania, su temprana desaparición
no nos dio tiempo a empaparnos de su caudal humano, rica sabiduría y erudición.
Un hombre que se cultivó para estar y aportar mucho y saldar su deuda como
intelectual en el marco académico político nacional, regional e internacional.
África del siglo XXI en su actual auge necesita de hombres de su talla, de
liderazgo y sabia producción. Su capacidad, coeficiente intelectual, diplomacia
y convicción en sus principios eran insuperables, como encontramos reflejado en
muchas citas suyas, “Aquellos que crean que los saharauis van a ser víctimas
del paso del tiempo no conocen la naturaleza del desierto. Podemos morir, otros
continuarán”[6]. Estas palabras me llevan a mi poema “Tengo fe en el tiempo”.
Voy huyendo a la infinidad del tiempo. /Voy huyendo de los principios
frustrados. /Voy huyendo de los que no levantan /polvo al caminar. /Voy huyendo
de los que no creen /en el día que nacerá mañana. /Porque yo sí creo en ti,
/hoy, mañana y los próximos siglos /y por eso /mi evasión a la infinidad del
tiempo.
Fue un
ilustrado líder africano encarnado en sus antecesores, de visión universalista
muy adelantada a su tiempo. Poseía y predicaba el pensamiento revolucionario y
nacionalista de aquellos líderes africanos que fueron perseguidos o asesinados
por el colonialismo francés, el español
o el belga. Cuando se leen sus escritos y se escuchan sus conferencias encontramos
una dialéctica de discurso convincente, atractivo, embriagador, brillante,
suculento en matices y metáforas y elocuentes alusiones como lo hacían Mandela,
Nkrumah o Lumumba, autor de este pensamiento, “Sin dignidad no hay libertad,
sin justicia no hay dignidad, y sin independencia no hay hombres libres”, que
converge en estas palabras de Bujari, “Solamente la juventud que va a las
escuelas, a los institutos o a las universidades, puede tener conciencia de su
misión”[7]. Y alegaba que el primordial rol que deberían sostener los pueblos
africanos era derrocar en todas sus manifestaciones el yugo colonial que aún
persiste en algunos países del continente. Un contexto en el que Bujari apelaba
a los pueblos a contribuir para romper las cadenas del yugo, ya sean de los
regímenes de corte neocolonial, reaccionarios, expansionistas, y sin dejar de
citar el desfasado patriarcado transferido a través del tribalismo
estratificador.
En este
ordenamiento de pensamiento y lucha primaba para Bujari erradicar el atraso y
el sometimiento, como anotaba en estas líneas, “Se necesita una juventud que
tenga las manos desatadas, pues no se puede trabajar en una obra de arte con
una «camisa de fuerza»”[8]. Porque tenía claro su rol en la emancipación de los
pueblos africanos en su lucha por librarse de las garras del explotador que se
manifestaba en sus mil formas. La revolución, lo nuevo en progreso en derechos
y libertades, es lo contrario al atraso, al estancamiento, y es la negación del
pasado que ha consistido en dominio y explotación del hombre por el hombre. El
tribalismo fue y sigue siendo una lacra del pasado colonial que ha enfrentado
ideales de progreso en muchos rincones de África, un nefasto obstáculo que
Bujari ya advirtió a inicios de los años setenta, “Este ideal está limpiamente
enfasado con la juventud; una juventud que se desvincula de todos los
prejuicios del pasado que no son útiles, y es más, son un freno para ese
ideal”[9]. El líder zambiano Kenneth Kaunda, cuando se decidió a desempeñar un
papel de activista político, reflexionaba, “(…) Toda nuestra vida aquí estaba
dividida en secciones raciales bien delimitadas: los blancos allá, los indios o
las personas de origen asiático por su lado, los mestizos, los de sangre
mezclada y la mayoría negra que era el último eslabón. Por lo tanto en toda la
nación éramos un pueblo dividido según la tribu, según el color. (…) algunos
jóvenes de aquellos días no podíamos aceptar esto”[10]. Y Bujari Ahmed reflejó
en su ideario que los saharauis vivieran libres y sin ningún tipo de
disgregación racial o tribal, tras esa «camisa de fuerza» que lo impedía y que
él entrecomillaba advirtiendo su letal expansión. En eso también consistió el
proyecto revolucionario del Frente Polisario y su proyección en la República
Saharaui, que aquella “Generación del 73 Saharaui” había asumido con un alto
nivel y entrega.
El diplomático
saharaui lideró una lucha desigual con el adversario, es decir con el ocupante
marroquí durante más de tres décadas en los estrados, tribunas y pasillos de la
sede de las Naciones Unidas. Una lucha casi bíblica, de un David contra Goliat
y en ella venció a pesar del asedio del poderoso lobby promarroquí en los
Estados Unidos, la despiadada postura colonial de Francia y la reaccionaria
órbita del petrodólar saudita. Pero nadie pudo vencerle. Su mirada seductora,
sus justicieros vocablos en inglés, hasania y español, sus sentenciadoras
pausas y el uso de poderosas metáforas eran sus más temibles armas, porque su
convicción de lucha era inamovible, lo que siempre hacía sentir muy pequeño a
su adversario. “En África ha habido una época colonial durísima y los pueblos
africanos han pagado el tremendo precio de un baño de sangre. Yo no creo que
haya intelectuales y gobiernos en este siglo XXI que nos obliguen a decir que nunca
tuvo lugar esa noche o ese precio que resultó ser una lección histórica, cuál
es el derecho de los pueblos a tener la oportunidad de decidir su destino. Y
ese es el centro de gravedad y no Rabat, Madrid, París, o Washington.”[11].
En el año
2007, mientras yo escribía el libro que consagré a su generación, “El sueño de
volver”, intercambié varios correos con Bujari recabando su testimonio. Cuando
concluí los trabajos del libro nos vimos en Madrid en una conferencia sobre la
actualidad del proceso en Naciones Unidas que él impartía. Aproveché entonces
la ocasión, tomando con él un café, para pedirle que me hiciera el prólogo del
libro, como destacado miembro de su generación. Se ofreció amablemente y me
escribió en su tarjeta la dirección de su apartamento en Nueva York para
enviarle el borrador. Pero más tarde pensé que Bujari no tendría tiempo para
leer casi trescientas páginas y prologar el libro. Rectifiqué mi abusiva
petición y le escribí un correo para no quitarle el mínimo de su necesario
tiempo que consagraba diariamente a su difícil misión en las Naciones Unidas.
Cuando salió el libro le pedí a la editora que le regalara un ejemplar.
Estábamos en una conferencia en Círculo de Bellas Artes en Madrid. Yo le
recordé que era el libro que quería que me prologara, a lo que me contestó
sonriente, “Bahia, seguro que no habría tenido tiempo para ello”. Fue entonces
cuando le dije que era justo lo que yo había pensado y por eso no llegué a
enviarle el borrador del libro. Sin embargo, sus testimonios me sirvieron para
documentar y argumentar sobre su irrepetible generación, que escribió el primer
verso en español cantando a la patria saharaui, llamándola a despertarse contra
el yugo extranjero, e inició el proceso de descolonización del territorio y
proclamó la República Saharaui.
Ahora que
Bujari se ha ido, los saharauis saben que el vacío que ha dejado es
irrecuperable. Sin embargo, partiendo del clamor de su generación, estoy seguro
que su referencia seguirá siendo el punto de convergencia para todas las generaciones
saharauis como lo pregonó el histórico poeta y dirigente Biga Uld Baali[12] en estos versos.
“التاريخ اتمش ينصاع بيه
اجيال اكتب بسباعو
و المناضل من لقتناع
اكد احدد سراعو
Nuestra
historia ha hecho/ en su andar leyendas, / la nueva generación/ ya sabe
escribir más allá / de sus dedos, / y el militante desde su convicción/ sabrá
acotar con determinación/ expectativas e incertidumbres.
Estos versos
de Biga parten de la misma ilusión que tuvo este gran intelectual en el proceso
de liberación que unió a los saharauis y les está conduciendo hacia el buen
puerto que él preconizó con determinación y esperanza, cuando decía, “La
coyuntura internacional es como lo que decía Bismarck, el manto de Dios pasa una vez delante de tu
puerta cada mil años”. Y Bujari zanjaba el planteamiento, “Nosotros estaremos
preparados para el paso del manto de Dios” [13]. En 2014 tuve la suerte de
escuchar de cerca al histórico dirigente sudafricano, compañero de celda de
Nelson Mandela, Andrew Mlangeni dirigiéndose a los saharauis desde la misma
filosofía y liderazgo de la generación de Bujari, “Si los saharauis que están
aquí en los campamentos no la consiguen, la conseguirán sus hijos”. Y matizaba
esperanzando a los saharauis en su lucha, “Nosotros en 1952 decíamos que
queríamos ser libres ya, y lo decíamos en serio, y tuvimos que esperar hasta
1994. El pueblo saharaui está preparado para lo mismo”.
Ojalá que este
recuerdo a Mhamed Uld Jadad y de Bujari
Uld Ahmed, les sea útil a
las nuevas generaciones saharauis y a aquellos amigos de la causa que no
tuvieron la ocasión de conocerles en profundidad.
Espero que sea un provechoso
acercamiento a esas irrepetibles figuras de la contienda nacional del Sahara
Occidental y del sufrido continente de África que se dieron en unas
circunstancias en el que se necesitaban y se marcharon cuando menos se
esperaba. Pero “vendrán otros”, de sus tallas, tal y como Bujari dijo.
[1] “Año de la
estrella de rabo” según el calendario pastoril saharaui aparece citado en la
obra del antropólogo Julio Caro Baroja, Estudios Saharianos. Corresponde a 1952
en el calendario gregoriano. Fue un acontecimiento astrológico registrado en la
memoria colectiva saharaui por el avistamiento de una estrella que arrastraba
una cola en su recorrido.
[2] “Cambio de
vida en el Sahara”. Revista Irifi, nº 11. Curso 1971-72. Instituto General
Alonso de El Aaiun.
[3]
Intervención de Bujari Ahmed en “Diálogo a dos bandas: “¿qué soluciones para
Sahara Occidental?”. IV Jornadas de las Universidades Públicas Madrileñas. 26
de mayo de 2010. Recogido en el libro Memoria y tiempo presente del Sahara
Occidental. p. 138.
[4] Ibid,
p.138.
[5] Ibid,
p.138.
[6]
Intervención de Bujari Ahmed en el debate “El escenario internacional: Naciones
Unidas y el Sahara Occidental”. III Jornadas de las Universidades Públicas
Madrileñas. 26 de mayo de 2009. Recogido en el libro Memoria y tiempo presente
del Sahara Occidental. p. 72.
[7] “Cambio de
vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[8] “Cambio de
vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[9] “Cambio de
vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[10] Oramas,
Oscar. “La descolonización de África y sus líderes”. Editora Política. La
Habana, 1990. p. 103
[11]
Intervención de Bujari Ahmed en la mesa redonda “Un proyecto político para el
Sáhara Occidental: referéndum y autodeterminación vs. autonomía”. I Jornadas de
las Universidades Públicas Madrileñas. 8 de mayo de 2007. Recogido en el libro
Universidad y Sahara Occidental. Reflexiones para la solución de un conflicto.
p. 85.
[12] Dirigente
y poeta integrante de la “Generación del 73 Saharaui”, caído en combate en los
años ochenta contra la invasión marroquí.
[13] Intervención de
Bujari Ahmed en “Diálogo a dos bandas:
“¿qué
soluciones para Sahara Occidental?”. Op. cit. p. 143.


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