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| El canciller mauritano con el el Presidente de Argelia Abdelmajid Taboune |
Diario La
Realidad Saharaui/DLRS, 27/04/2020
La integración
económica argelino-mauritana y su eco sobre la cuestión saharaui. El Portal Diplomático
El Portal Diplomático
en su edición del 25/04-, Con los nuevos tiempos, caracterizados por crisis
económicas cíclicas y volatilidad de precios de materias primas, los países del
sur en general y, el Norte de África en particular, están inmersos en un
proceso de búsqueda de nuevos modelos de integración regional capaces de
ofrecer estabilidad y certidumbre a sus sistemas económicos. Uno de los
ejemplos, en este marco, es el modelo de relaciones estratégicas, económicas, e
industriales que están abriendo camino en el eje argelino-mauritano.
Perspectiva histórica
Desde la
independencia de ambos países, ex colonias de Francia, las relaciones se han guiado
por la necesidad de la cooperación y el entendimiento mutuo, con el propósito
de agilizar la construcción del recién independizado tejido institucional, el
económico y, sobre todo, el control de sus fronteras. En este sentido, el ex
presidente argelino, Houari Boumediene, desempeñó un rol determinante en la
edificación de las bases de unas futuras relaciones estratégicas que
beneficiaron a ambos países. Las propias memorias del primer presidente de
Mauritania, Moukhtar Ould Dadah, ‘La Mauritanie contre vents et marées’, lo
aclaran tajantemente. En su publicación, de más de 600 páginas, Ould Dadah,
dedica una considerable parte al decisivo apoyo argelino a su país,
especialmente, en lo relativo a los sectores estratégicos que eran totalmente
subordinados a las oficinas de París.
Houari
Boumediene, con el fin de promover la independencia completa de Mauritania y
desligarla de Francia y sus ex colonias en la África Occidental, primero,
siempre según las memorias de Ould Dadah, ofreció el apoyo argelino a
Nouakchott, para nacionalizar sus recursos minerales, por lo que se propuso que
los técnicos argelino sustituyan a los franceses en caso de su rechazo de
trabajar en las minas bajo las ordenes de las autoridades mauritanas. Incluso,
el ejército argelino estuvo en alerta por si intervienen las tropas francesas,
en respuesta a la nacionalización.
La cooperación
entre ambos permitió que Mauritania tenga su propia moneda y no depender de CFA
(Franco de la Comunidad Financiera Africana), que hasta la fecha la emplean 14
países africanos. Ould Dadah, zanja que “no hubiera sido posible lograr tener
una moneda y un Banco Central, sin el decisivo apoyo argelino”, ya que la
Ouguiya (moneda de Mauritania) ha sido
impresa en Argel y los propios técnicos de hacienda mauritana han sido entrenados
en Argelia.
Argelia, fiel
a sus principios anti coloniales, abogó por la independencia del país vecino,
no sólo en lo relativo a Francia, sino también a las ambiciones expansionistas
marroquíes. El primer jefe de Estado mauritano, reconoce que Boumediene impidió
permitir que las tropas marroquíes atravesaban la zona de Tindouf, para ocupar
Mauritania.
En este
sentido, Argelia protagonizó múltiples gestos diplomático de gran
trascendencia histórica, entre los que
se subraya que la propia admisión de Mauritania en la Liga Árabe, se hizo en la
cumbre de jefes de Estado, celebrada en Argel, 1973, pese de la reticencia de
varios mandatarios árabes de la época, Hasan II, de Marruecos, por ejemplo.
No obstante,
la propia política de finales de los 70s de Ould Dadah y su alineación con el
eje franco-marroquí, hizo que Argelia reconsiderara sus políticas hacia el país
vecino. Ould Dadah, se implicó en los ilegales Acuerdos Tripartitos de Madrid,
por los que se dividía el Sahara Occidental y, posteriormente, entró en una
guerra con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Un conflicto que se
concluyó con los acuerdos de paz y el reconocimiento de Mauritania, en 1979, de
su vecino del norte, la RASD.
Estado actual
Bajo la
presidencia de Mohamed Ould Abdelaziz, Mauritania inició un giro en lo que
respecta a su política internacional y sus ambiciones como un país clave en la
zona del Norte de África y el Sahel. En este marco, se procuró retomar la
alianza estratégica con Argelia y las buenas relaciones con la RASD, enfocadas,
principalmente, en la coordinación entre los cuerpos y fuerzas de seguridad de
los dos estados.
De esta forma,
Argelia, por su parte, se embarcó en profundizar las relaciones de integración
y de cooperación con Mauritania. Debido a que los instrumentos de integración
regional se quedaron obsoletos, la Unión del Magreb, la relación entre ambos ha
sido estrictamente en el ámbito de la multilateralidad. De esta manera, se creó
el Comité Mixto Argelino-Mauritano, con la misión de canalizar y diseñar las
relaciones de cooperación, así como eliminar los escollos que ralentizan su
progreso.
El salto más
cualitativo y cuantitativo, en este marco, lo reflejan la firma de 16 convenios
de cooperación firmados entre ambos durante la última reunión de trabajo del
Comité Mixto en Argel. Los acuerdos cubren, el comercio, las
telecomunicaciones, la energía, la función pública, la judicatura, seguridad,
defensa, actividad exterior, etcétera.
El ex ministro
de interior argelino con su homólogo mauritano durante la inauguración del
puesto fronterizo de Tindouf en 2018.
Para superar
los obstáculos materiales, ambos países acordaron abrir un puesto fronterizo
terrestre, en Tindouf, y el inicio de asfaltar una ruta de más de 750
kilómetros, que sería el conducto principal del intercambio de mercancías entre
los dos países. Según estudios económicos, la nueva ruta puede elevar el valor
de intercambio comercial entre Argelia y Mauritania a más de 100 millones de
dólares.
El propio sector
privado de ambos, se implicó para aportar a la agilización del proceso de
integración. Su reciente reunión en Argel, febrero del 2019, en la que se
identificaron los principales problemas y propuestas de solución, es un ejemplo
de ello. Incluso se acordó la creación de bancos mixtos para facilitar las
transacciones y los trámites de pago. Asimismo, la organización en Nouakchott
de la Feria de Productos Argelinos, es una forma de acercar al ciudadano
mauritano a mercancías de precios asequibles y de buena calidad en comparación
con los productos marroquíes. Por su parte, el consumidor argelino tuvo la
oportunidad de conocer parte de la oferta mauritana que se expuso en la Feria
del Mougar, celebrada en Tindouf, principios de este año, y en la que, aparte
de Mauritania, participaron la RASD, Malí, Níger y Senegal.
Asimismo, la
política exterior del recién electo presidente argelino Abdelmadjid Tebboune,
dio claras señales de voluntad de ir por la integración. El estallido de la
pandemia mundial por el Coronavirus, ha sido aprovechado por Tebboune para
expresar a su homólogo mauritano, la disponibilidad de su país de apoyar a
Mauritania para abastecer sus mercados de alimentos. El puente aéreo activado
entre los dos países es un ejemplo: dátiles argelinos por pescado mauritano. El
transporte a cargo del gobierno argelino.
En esta
dirección, cabe subrayar que la decisión del presidente argelino de crear la
Agencia Argelina de Cooperación internacional por la Solidaridad y Desarrollo
(ALDEC, por sus siglas en francés), constituye un mecanismo adicional de la
efectuación de los planes de integración continental, especialmente, los del
entorno geográfico como Mauritania.
En el plano
regional, hay nuevos elementos que favorecen la integración económica entre los
países del sur. El nuevo rol de la Unión Africana y su implicación en temáticas
económicas y de desarrollo son un dato positivo. La Comisión Económica para
África, perteneciente a Naciones Unidas, estima que el nuevo Acuerdo de Libre
Comercio Continental Africano, constituye un instrumento capaz de incrementar
la integración económica entre Argelia y Mauritania. Cabe subrayar que ambos
países son firmantes del tratado. A eso se suma que hay libre movimiento de
personas entre los dos ya que no se aplican visados, a diferencia del acceso de
ciudadanos mauritanos a Marruecos que requiere el previo paso por tramites
complejos.
Por otra parte,
la coincidencia en los puntos de vistas entre los dos países sobre los asuntos
regionales, es un factor capaz de acelerar el proceso de integración y de
complementariedad, tal y como sucedió con los estados del sur del continente
africano (SADC, por sus siglas en inglés), que representan un autentico ejemplo
de integración regional.
Incidencia
sobre la cuestión saharaui
Aunque Argelia
y Mauritania comparten una larga frontera terrestre, la RASD no deja de ser un
nexo entre ambos. Los tres países trabajan de forma conjunta en múltiples
temáticas, especialmente lo relativo a la seguridad de la zona y los asuntos
comunes. Por tanto, el éxito de la integración entre Argelia y Mauritania es un
elemento que atrae beneficios directos al Estado saharaui. Además puede
constituir una base para una futura integración regional más amplia.
Uno de los
problemas que tenía Mauritania es la dependencia de las mercancías que proceden
de Marruecos. Lo cual limitaba su margen de maniobra en lo que respecta a cómo
jugar un rol constructivo en el conflicto del Sahara Occidental. De ahí, su
permanente postura aferrada a la “neutralidad”. Un término que, por cierto, ha
sido cambiado por el actual presidente Ould Elghazouani, por el de
“imparcialidad”. Es decir, participar en la búsqueda de solución de forma
conforme a las resoluciones del derecho internacional. En la misma rueda de
prensa con los medios locales, el mandatario mauritano, aseveró que su país
“reconoce a la República Árabe Saharaui Democrática”, una declaración que causó
ataques inmediatos de la prensa marroquí.
Otro asunto no
menos importante es el relativo al cierre del Guerguerat. La disminución de
relaciones comerciales entre Mauritania y Marruecos, facilitaría la imposición
del cierre del corredor de Guerguerat, abierto ilegalmente por Marruecos para
canalizar sus mercancías a África Subsahriana, en clara violación del Acuerdo
Militar Número 1, que regula el cese del fuego entre el Frente Polisario y
Marruecos. Lo cual sería factible con la existencia de una vía entrada de
mercancías alternativa, como la ruta Tindouf-Zouirat.
Cerrar el paso
fronterizo de Guerguerat, no solo es cuestión de los saharauis que procuran
recuperar el control de sus tierras, es también intrínsecamente relativo a la
seguridad del vecindario, ya que impediría el acceso de Marruecos a la zona del
Sahel, que la ha inundado con drogas, tráfico de armas y relaciones sospechosas
de sus servicios secretos con grupos terroristas. Hasta la fecha, la principal
puerta de entrada de Marruecos al Sahel sigue siendo el corredor de Guerguerat.
Apuntes
finales
De forma
somera, cabe resaltar que si la Argelia de los años 70s consiguió apoyar a
Mauritania en desvincularse de Francia, la Argelia del siglo XXI tiene la
oportunidad de acabar con la dependencia de Mauritania a Marruecos. Lo cual,
repercutirá en la solución de la cuestión saharaui; en la independencia de
Mauritania; en la prosperidad de la región (incluido Marruecos); y en la
seguridad en el Sahel.


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