Diario La
Realidad Saharaui/DLRS, lunes 08/06/2020
PRENSA
ESPAÑOLA/SAHARA OCCIDENTAL
“España no puede eludir su
responsabilidad con los saharauis”, Abdulah Uld El Arabi
El Polisario
apoya la reclamación de la nacionalidad de una mujer nacida en la ex colonia
española, Sahara Occidental
El rotativo español El País en su edición de este lunes 8 de junio de 2020 hace eco a la polémica
sentencia del Tribunal Superior del Reino de España, respecto a la cuestión de
la nacionalidad española, para los ciudadanos saharauis que habían nacido en el
Sahara Occidental, siendo ésta colonia y provincia del Estado español. Caso que
ha levantado críticas desde el mundo jurídico español y político saharaui. Hoy
El País conversa sobre el tema con el representante del Frente Polisario para
España, el Sr. Abdulah Uld El Arabi.
Madrid El País,-“Los saharauis no existen para la ley española. Los habitantes de ese
pedazo de desierto que, hasta hace solo 45 años, fue la última colonia española
tienen menos derechos que los descendientes de los sefardíes, expulsados hace
cinco siglos por los Reyes Católicos, que pueden obtener la nacionalidad
española sin haber pisado nunca España; o que los iberoamericanos, guineanos y
filipinos, que puede acceder a la ciudadanía con solo dos años de residencia
legal. España no reconoce a la República Árabe Democrática Saharaui (RASD) y,
por tanto, los saharauis no existen. Son marroquíes o argelinos. O apátridas.
La Sala de lo
Civil del Tribunal Supremo acaba de sentenciar que ni siquiera las 74.000
personas que vivían en el Sahara Occidental cuando en 1975 España inició un
proceso de descolonización aún inconcluso eran españoles, a pesar que tenían
DNI, pasaporte español y Libro de Familia, podían acceder a plazas de
funcionario en la Administración y combatir en las filas del Ejército, tenían
sus propios representantes en las Cortes franquistas y pudieron votar en el
referéndum convocado por la dictadura en 1966.
Sin embargo,
el Supremo ha fallado que, aunque Franco declaró el Sahara Occidental la
provincia número 53 de España, nunca fue territorio español y, por tanto,
quienes allí nacieron nunca adquirieron la condición de españoles; lo que les
convertía en apátridas de nacimiento.
Abduláh Arabi
(El Aaiún, 1966), representante del Frente Polisario en España desde enero
pasado, asegura que su movimiento lucha por la independencia del Sahara y, por
tanto, el reconocimiento de la RASD, pero apoya la reivindicación de aquellos
saharauis que “quieren recuperar una nacionalidad que les pertenece”.
Negar la
ciudadanía española a los habitantes de la excolonia, sostiene, es “negar la
evidencia. Hay documentos, DNI y pasaportes. España consideraba al Sahara su
provincia número 53. Es uno de los 17 territorios no autónomos que figuran en
la lista de la ONU como pendientes de descolonización”.
El propio
Arabi es un ejemplo: su padre, su madre y su hermano mayor eran saharuis y
tenían la nacionalidad española, pero él solo tenía nueve años cuando se
produjo la ocupación marroquí. Vivió allí hasta 1985, cuando escapó a España
cruzando a través de Ceuta y hoy es español, pero ha obtenido la nacionalidad
como cualquier extranjero, tras acreditar más de diez años de residencia legal,
sin que se tuviera en cuenta su vinculación familiar con España.
“Lo que nos
preocupa”, subraya, “es el trasfondo político de la sentencia. Tememos que, al
igual que España se ha desentendido de la resolución del conflicto político,
quiera también eludir su responsabilidad sobre los situación de los saharauis”.
El Polisario
está dispuesto a prestar apoyo jurídico a la saharaui a la que el Tribunal
Supremo ha negado la nacionalidad española, después de que la Audiencia de
Baleares se la reconociera, para que recurra al Constitucional e incluso al
Tribunal de Estrasburgo. Se apoyará en el voto particular de tres magistrados
discrepantes del Supremo, que sostienen que la ley de 1975 que legalizó la
retirada de la metrópoli y el decreto de 1976 que la sancionó no se pueden
aplicar retroactivamente.
Este último
daba un año de plazo a los saharauis para que optaran por la nacionalidad
española pero esta medida, según el voto particular, carecía de validez, no
solo porque resultaba inaplicable bajo la ocupación militar de Marruecos, sino
porque suponía privar de la ciudadanía por un motivo que no contemplaba el
Código Civil de la época.
La sentencia
del Supremo ha llegado en un momento especialmente complicado en los campos de
refugiados de Tinduf. Los campamentos saharauis han conseguido mantenerse a
salvo del coronavirus, que se presentaba como una gravísima amenaza para su
frágil sistema sanitario. A día de hoy no se ha registrado ni un solo contagio,
pero el precio a pagar ha sido un férreo aislamiento.
El cierre de
la frontera ha supuesto una drástica interrupción de la llegada de la ayuda
humanitaria internacional, de la que los campamentos dependen para subsistir, y
eso ha provocado una “emergencia sanitaria y alimentaria”, en palabras de
Arabi.
Entre los
proyectos que han tenido que ser suspendidos figura Vacaciones en Paz, que
durante 47 años ha traído a miles de niños saharauis a pasar el verano con
familias españolas, reforzando el vínculo entre ambos pueblos. En 2019 fueron
más de 4.000, pero este verano no vendrá ninguno. Arabi explica que, para
compensar su ausencia, se facilitará que las familias españolas puedan
contactar con los niños a los que conocen de años anteriores y mandarles
paquetes. Pero no será lo mismo”.



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