Diario La Realidad Saharaui/DLRS/ صحيفة الواقع الصحراوي
ARTICULOS DE OPINIÓN
Ucrania, Sáhara Occidental o la banalización del derecho internacional, por el periodista saharaui Mohamidi Fakala, desde los campos del exilio saharaui en Tinduf
Con la invasión rusa a Ucrania saltan las alarmas, se traspasan líneas
rojas y se destruye el ordenamiento jurídico que ha mantenido La Paz en el
mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Grito unánime en Europa y los Estados
Unidos, y con razón; sólo con la salvedad de que hace décadas de que el derecho
internacional se había convertido en instrumento banal utilizado a la carta.
Hoy se cosecha la frivolidad, el cinismo, el oportunismo y el peligro mortal de
sustituir las normas del derecho internacional por la prepotencia y el poder
puro y duro.
Las agresiones, la, adquisición de territorios por la fuerza de las armas,
el rediseño de las fronteras y la compra y venta de pueblos y países de un
plumazo como simples transacciones se convierte en norma de comportamiento de
países que se consideran guardianes del templo de la justicia en pleno siglo
XXI. Y consagra nuestra espeluznante realidad.
Desafortunadamente, Esto no supone un sobresalto para muchos países de
nuestro mundo, “los considerados submundos” y es la realidad vivida
cotidianamente. La tergiversación del
derecho transformó el globo terráqueo en otro cuerpo celeste con una faz
resplandeciente y un lado oscuro y tenebroso. Las grandes potencias “sin
excepción” y sus protegidos aprendices de brujo se habían acomodado al
concepto: “hoy por ti, mañana por mí”.
Hoy las tinieblas envuelven a todo nuestro planeta. El adagio de que los
encantadores de serpientes terminaran siendo devorados por sus víboras se
confirma.
La invasión de Irak en descaro desafió al consejo de seguridad, la
caprichosa invasión y destrucción de Libia, la invasión del Sáhara Occidental,
el encubrimiento de la descuartización
de Khashoggi son simples hitos recientes que atestiguan la deriva suicida de la
interpretación antojadiza del derecho internacional.
Desde hace medio siglo el pueblo saharaui gime de dolor bajo la agresión y ocupación ilegal de las tropas marroquíes, vuelve su mirada a Europa una y otra vez en busca de consuelo y es respondido por el victimario a diferencia de la mano generosa y firme que recibe a los refugiados ucranianos en sus momentos de desesperación.
El discurso del alto representante de la Unión Europea para Asuntos
Exteriores, Josep Borrell, el 1 de marzo del 2022 en el pleno extraordinario de
la Eurocamara para debatir la situación en Ucrania puede ser el comienzo del
fin de la ambivalencia y el doble rasero, especialmente cuando enfatiza que “Cuando
un potente agresor agrede sin justificación a un vecino mucho más débil, nadie puede
invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el mismo
pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en
este momento solemne no estén a nuestro lado”.
¿Es bravata o contundencia? La diferencia, es la sinceridad y firmeza en la revisión de los errores del pasado. ¿Aceptará Borrell que la sangre del Pueblo Saharaui es tan sagrada como la sangre del pueblo ucraniano, o, de la de cualquier otro ser humano? ¿Aceptará que el sufrimiento del refugiado ucraniano es tan doloroso como el sufrimiento del Pueblo Saharaui? ¿Seguirán los berrinches del gobierno marroquí condicionando la agenda de la Unión Europea en el conflicto del Sáhara Occidental? ¿Seguirá la Unión Europea encubriendo las atrocidades del agresor marroquí en detrimento del Pueblo Saharaui agredido, y considerar a los recursos saharauis legítimo botín de guerra a compartir con el agresor marroquí?
Lamentar la violación del derecho internacional en Ucrania e ignorarlo en el Sáhara Occidental, es hacer un flaco favor a La Paz mundial.
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