Diario La Realidad Saharaui/DLRS صحفة الواقع الصحراوي
ARTÍCULO DE OPINIÓN
“La soledad de Pepe Gotera”, artículo del actor y poeta Pepe Viyuela
publicado en el periódico Publico.es el pasado 22 de junio
El actor es un declarado amigo de justa causa del pueblo saharaui, ha
visitado los campos de exilio saharaui en Tinduf y forma parte del amplio movimiento artístico
cultural español de apoyo al pueblo saharaui en su proceso de liberación nacional.
La reciente traición de Sánchez Castejón a la causa saharaui ha levantado
muchas voces en contra del presidente español, y Viyuela es uno de esas voces que
grita por el pueblo saharaui.
"El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el ministro de
Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (d), este miércoles durante el pleno
del Congreso de los Diputados. EFE/Fernando Alvarado
A medida que pasan los días se acentúan las consecuencias del patinazo de
Pedro Sánchez y su ministro Albares en la crisis abierta con Argelia por el
giro en su consideración sobre el Sáhara Occidental como provincia autónoma de
Marruecos.
La soledad de ambos es la de Pepe Gotera y Otilio ante una chapuza descomunal
que resulta cada vez más clamorosa y de más difícil arreglo. "¿Y ahora
qué?", Parecen decirse. Resulta que las relaciones con Argelia se han ido
al garete y la postura de Marruecos ni es más amistosa ni más conciliadora de
lo que venía siendo históricamente.
La monarquía alauita no solo no tiene ninguna prisa en cumplir los
compromisos adquiridos con Sánchez y Albares, sino que es más que probable que
nunca llegue a cumplirlos. Mientras tanto, lo que sí se ha conseguido es
cosechar el desprecio y la desconfianza de Argelia, que ya prefiere contar como
aliados con otros países europeos antes que con el nuestro. Y la chapuza sigue
creciendo.
La cantilena de Albares echando la culpa a Putin de esta crisis no acaba
de colar y solo echa más leña al fuego. Pero la culpa, en este caso, no puede
echársele al maestro armero, ministro, toca apechugar y asumir que las
consecuencias de la temeraria idea de arrojarse en brazos del Majzén, son de su
absoluta autoría.
Me comenta un amigo en este sentido que Marruecos es algo así como el maltratador que somete a humillaciones constantes a su víctima y, al mismo tiempo, exige respeto; alguien que cuantas más contemplaciones se tengan con él, más te seguirá exigiendo y humillando.
Albares y Sánchez deberían saber que no hay otro modo de parar los pies a
Marruecos que recurrir a la legalidad internacional, dejarle claro que los
territorios del Sáhara no le pertenecen y que hay que escuchar la voz de los
saharauis y que deben ser ellos quienes decidan sobre su propia soberanía.
Por más que el ministro Albares haya corrido a pedir auxilio a Europa
tras el anuncio de Argelia de romper las relaciones comerciales y de amistad,
no se ha conseguido nada sustancial. Se sigue enredando en su propia madeja y
tropezando con sus propios pies.
Es posible que Argelia haya matizado el tono de su discurso, llegando
incluso a cesar a su ministro de finanzas, pero es evidente que su resquemor
continúa siendo el mismo, como parece demostrarlo el hecho de que consideren
que al frente de nuestra diplomacia se encuentre un pirómano; así como que
sigan dando instrucciones a sus empresas para que busquen alternativas a los
negocios que tienen con nosotros.
Por su parte, las empresas españolas con intereses en Argelia siguen
viendo el futuro con temor y confiando poco en una solución próxima. Y los
ciudadanos de a pie tememos la llegada de una subida del precio del gas en los
próximos meses. ¿Alguien da más?
Por otro lado, cuando a nadie se ha consultado a la hora de tomar una
decisión tan grave como la de ponerse del lado del agresor en la cuestión del
Sáhara Occidental, cómo puede pretenderse tachar de desleal a la oposición y a
tus propios socios de gobierno, por no secundar un error tan garrafal. Las
decisiones unilaterales son responsabilidad exclusiva de quien las toma, y no
se puede exigir complicidad a quien no se ha tenido en cuenta previamente.
Pedro Sánchez y Albares han ido demasiado lejos con esta chapuza y han
conseguido incluso enturbiar los logros que haya podido alcanzar esta
administración en otros asuntos. Esta legislatura quedará siempre marcada por
el abandono consumado del pueblo saharaui en manos de un país invasor.
Particularmente ya no puedo pensar en otra cosa cuando escucho a nuestro
presidente referirse a cualquier tema, tengo la impresión de que su indignidad
le acompañará a donde vaya y temo que las consecuencias más graves, tanto
diplomáticas como económicas, estén aún por llegar.
Solo hay algo que, a mi juicio, podrían hacer el presidente y su
ministro, y sería rectificar y donde dijeron digo, decir de nuevo Diego.
Reconsiderar su apoyo a Marruecos en su tramposa propuesta autonómica es lo
único que podría ayudar a limpiar su complicidad con un régimen que encarcela y
tortura a los saharauis que luchan por su independencia.
Pero eso es algo que seguramente no ocurrirá, sencillamente porque
rectificar es de sabios y nada parece apuntar a que estemos ante nadie que
merezca esa consideración.
Y lo peor de todo es que seguimos sin oír hablar de los saharauis en esta
crisis. Todo se ha vuelto hacerlo de intereses comerciales, aduaneros,
gasísticos, de empresas, de cuestiones diplomáticas o industriales; pero sobre
los derechos humanos más elementales que llevan siendo violados en el Sáhara
Occidental desde hace casi cincuenta años, nadie está abriendo la boca.
De nuevo las víctimas son las que pagan los platos rotos."

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