Diario La Realidad Saharaui/DLRS صحفة الواقع الصحراوي
ARTICULO DE OPINIÓN
“El navío imperturbable”, del intelectual y diplomático saharaui
Brahim Salem Uld Buseif, artículo de lectura recomendada publicado en el periodico El Diario.es el 22 de septiembre 2022
“Nuestro enemigo, al ser consciente de que ´un pueblo unido
jamás será vencido`, no se olvida de utilizar la divisa colonial de ´divide y
vencerás`”
En nuestra prolongada, ardua y heroica guerra de liberación, la Unidad
Nacional, concebida y edificada por la sabiduría y la visión de largo alcance
del mártir El Luali Mostafa Sayed, proclamada el 12 de octubre de 1975,
simboliza el Arca de nuestra salvación, nuestro Navío de combate y constituye
la fortaleza de la que depende nuestra propia existencia como pueblo. Un logro
de semejantes dimensiones e importancia debe estar defendido, tanto de los
abordajes como de los sabotajes internos del enemigo. Desde el relato de Homero
de la victoria de los griegos en Troya, mediante un artilugio en forma de
caballo de madera, los contendientes en las guerras siempre han utilizado
estratagemas para penetrar las filas y las fortificaciones enemigas que opongan
fuertes resistencias a la dominación y resulten inexpugnables a los ataques
externos.
Nuestro enemigo, al ser consciente de que “un pueblo unido jamás será
vencido,” no se olvida de utilizar la divisa colonial de “divide y vencerás” y
sabiendo, como bien sabe, que nuestro talón de Aquiles es el tribalismo, lo
convierte en su caballo de Troya para dividir al pueblo.
En las zonas ocupadas, donde la población indefensa y sujeta a una
represión sistemática está a la merced de las autoridades de ocupación, el
majzen marroquí fomenta e induce a cada tribu a la práctica pagana de las
peregrinaciones hacia los mausoleos y a las ceremonias y ritos de adoración a
los muertos., práctica de idolatría, ya cíclica, tendiente a exacerbar la división
tribal, cuyo fin político es, al final de cada procesión, rendir pleitesía al
rey invasor copiando el texto de una misiva redactada en su palacio, leyéndola
en público y devolviéndosela a Su Majestad (¡sí, como la carta de Pedro
Sánchez!).
No obstante, el pueblo comprende el objetivo de tales
tentativas y se protege aferrándose al pacto sagrado de la Unidad Nacional.
Nuestro enemigo, el rey Mohamed VI, en su demencial empeño de destruir a
nuestro Navío, también recurre a piratas europeos a sueldo, por medio del
“¡diálogo de civilizaciones!” de Rodríguez Zapatero, como algún antecesor suyo
hiciera con mercenarios españoles para saquear a Tumbuctú.
Llegan noticias, estos días, de la salida de una carabela y un velero bergantín, tripuladas por Zapatero y Bono desde Hispania hacia las Islas Afortunadas, a toda vela, pero sin el aval de Espronceda, con varios cañones por banda, que nadie teme ya que sólo disparan un fétido fogueo al carecer sus discursos de los proyectiles de la legalidad, la justicia y la razón.
Zapatero, el que fuera presidente del gobierno español por casualidad, el
Quijote del “diálogo de civilizaciones” y su escudero Moratinos (careciendo de
la sensatez de Sancho) se han convertido en los aduladores del rey moro,
Mohamed Sexto. Es fácil imaginar la esencia del diálogo “civilizado” entre
Mohamed VI y Zapatero: Mohamed VI “yo te doy dinero, bebemos vino, halagas a mi
majestad y, en España, me facilitas el camino”. Y Zapatero respondiendo:
“¡Vale!”.
Afortunadamente para la humanidad, Zapatero no representa a la
civilización occidental o cristiana como tampoco Mohamed VI a la islámica u
oriental. Ello supondría una enorme aberración. De hecho, el presuntuoso
sobrenombre del rey, el sediciente título de “emir de los creyentes”, dada su
actitud, comportamiento e imagen, es una injuria al islam y un sacrilegio para
los musulmanes. Tiene en común con Zapatero esa presuntuosidad ridícula. A la
misión aduladora y de blanqueo de imagen, escribiendo odas al rey, que llevan a
cabo Zapatero y Moratinos se ha unido el otrora amigo de los saharauis José
Bono, quien, ahora, prescinde de los votos de simpatizantes socialistas con la
causa saharaui, así como de las familias de acogida de las “vacaciones en paz”
en Castilla la Mancha.
Es lamentable, pero desde que Felipe González sembró las semillas de la
traición al pueblo saharaui y la corrupción, estos males vienen siendo un virus
que contagia en la dirección del PSOE. Hace algunos años que el diámetro de las
puertas giratorias ha aumentado y ya no se limita a la geografía de España. Es
un hecho conocido que ahora llega a la orilla sur del Mediterráneo. El tirano
vitalicio en Rabat considera a los gobiernos democráticos como desechables, por
el poco tiempo que permanecen en el poder, y los seduce con la carnada de un
cómodo colchón de dávidas, que no se declaran a hacienda, donde caer y está
visto que algunos la muerden.
Ya es hora de que alguien en España corrija la deriva de
sumisión a los chantajes del rey moro: “A fuerza de villano, hierro en mano”.
Se ha sabido que el velero bergantín de Bono y la carabela de Zapatero,
contratados por el rey moro, vienen, también, con la urgente misión de socorrer
a la tripulación de una patera, y algunas canoas, que habrían naufragado en las
costas de Canarias llegando, como es de suponer, de Marruecos. Al parecer, los
desgraciados náufragos, además de perder el norte debido al mareo en un mar
agitado, perdieron los papeles y la memoria y no saben a qué país pertenecen.
Se prevé que una ONG los acoja en un centro para emigrantes ilegales, lugar en
el que Zapatero y Bono les ofrecerán una verbena.
Sin embargo, como nuestros hermanos canarios ya han dicho, todo este ruido no es más que una farsa. Efectivamente, semejantes rodeos y tantas sandeces no son sino las manifestaciones de una traición anunciada. Esos vaivenes, movimientos y saltitos son ejercicios de calentamiento necesarios para practicar la difícil genuflexión, en la humillante ceremonia de postración para besar las babuchas del tirano rey agresor.
La agenda de la reunión, es decir, el guión de la obra teatral, contenida
en un pergamino con el sello de la casa real marroquí que trae consigo uno de
los náufragos y que a mí me revelaron los oráculos, decreta que Zapatero les
diga a los asistentes: “El país que debéis elegir como destino ha de ser
Marruecos, es el mejor del mundo, es un país muy democrático donde se respetan
los derechos humanos y donde podéis gozar todos los vicios...”.
Como sé que el sr. Zapatero no es elocuente y, más que hablar, gesticula
con brazos y codos tratando de moldear un concepto en el aire, le quiero
regalar una frase que había oído años atrás, muy idónea para su conferencia:
“Rabat no es Roma, Rabat sí paga a traidores”. El autor de esta acertada
afirmación estará en la sala pero, no se preocupe, no se atrevería a acusarle
de plagio. Algunos de los presentes, incluso, pueden corroborar esa información
al estar recibiendo un sueldo por haber dejado de resistir a la ocupación.
El guión también manda que Bono hable y el sr. Bono, que suele presumir
de franqueza, se sale un poquito del guión al decir: “Ejque (léase es que) mis
amigos los sajarauis han realizado enormes sacrificios, padecido muchos
sufrimientos y tratos inhumanos, pero es mejor que se rindan y, así, jacabamos
con esta tragedia y sufrimiento de una puta vez, coño!”, añadiendo, “por otra
parte, yo en tanto que español que vela por los intereses de mi nación, no
quiero que, en los anales de la historia, hagan competencia a la mítica
resistencia de nuestra Numancia, pero que conste que yo quiero mucho a los
sajarauis porque alguna responsabilidad de su trágica situación sí que tenemos.
¿Jeh?”.
La marcha, la legítima lucha del pueblo saharaui, continuará
por mucha bruma que los falsos dioses pongan para oscurecer los albores de un
horizonte halagüeño.
Aquellos que reniegan a sus principios e ideales, traicionando al pueblo,
saliendo del pacto de la Unidad Nacional y se rindan al enemigo, habrían
declinado y abandonado el Arca de la salvación y fenecerán ahogados en un
diluvio de infamias. ¿Habrán olvidado la sentencia, muy arraigada en nuestra
cultura, de que “más vale un muerto admirado que un viviente despreciado”?
iCuánta alegría, satisfacción y orgullo nos produce ver, escuchar y leer
a jóvenes patriotas de las nuevas generaciones defendiendo a su causa con
alegatos que se sustentan en la justicia y el derecho internacional y
esgrimiendo con destreza argumentos sólidos y contundentes! iSon los bravos y
aguerridos mosqueteros que protegen a nuestra Nave, de la proa a la popa, de corsarios
y piratas en medio del oleaje! Son la garantía del relevo, que ya participan en
la epopeya del pueblo.
Siempre hemos asumido que nuestra lucha será de generaciones y que, en esta selva moderna, para existir hay que resistir, ya no es como antaño, que bastaba con pensar.
Desafiando un sinfín de adversidades, atravesando las tempestades, las
tormentas y los huracanes de la Guerra fría y a pesar de que antiguos aliados
se hayan dejado sobornar por el enemigo y de que algún tripulante haya
sucumbido a los engañosos cantos de las sirenas marroquíes, a pesar de la
traición de unos y el abandono de otros, nuestro Navío, enarbolando la bandera
de la República Saharaui, navega imperturbable hacia el triunfo, contra viento
y marea, con rumbo bien determinado, sin desviarse ni a estribor ni a babor,
dirigido por su indiscutible capitán, el Ulises de la odisea saharaui.

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